ARTÍCULO: «Presidente de Falabella: «Ya estamos preparados para comenzar a abrir en aquellas zonas donde la pandemia ya está controlada»»

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Carlo Solari, a fondo con la estrategia de la compañía y su visión de la crisis por la pandemia

El próximo miércoles 29 de abril, Carlo Solari cumplirá seis años liderando el grupo Falabella, uno de los grupos comerciales más grandes de Latinoamérica, controlado por las familias Solari y Del Río, y que con formatos como multitiendas Falabella, Sodimac, Banco Falabella y CMR, supermercados Tottus, Mallplaza y Linio, tiene presencia en siete mercados de la región.

Será el aniversario más complejo para Solari. «En los últimos seis meses hemos tenido dos crisis inesperadas y brutales. Han sido tiempos movidos», revela el presidente de la compañía, en alusión al estallido social y la pandemia. Con el primer evento, algunos de sus locales y supermercados fueron vandalizados. Ahora, con la emergencia sanitaria, sus multitiendas y centros comerciales están cerrados.

Solari -también vicepresidente de Paz Ciudadana (ver recuadro)- cuenta que pudo ir a las oficinas centrales del grupo ubicadas en Santiago Centro hasta que se decretó la cuarentena obligatoria para esa comuna. Este tiempo «encuarentenado», dice, lo ha sorprendido.

«Los seres humanos tenemos una capacidad de adaptación brutal y nos dimos cuenta en un instante de que estábamos preparadísimos para poder trabajar a distancia. Una de las cosas que más me ha llamado la atención es que el trabajar a distancia hace que uno pierda muy poco tiempo en traslados. El tema del teletrabajo a todos nos va a dejar con una luz de que es muy relevante hacia el futuro», reflexiona, junto con destacar cómo Falabella ha podido responder en esta crisis, al llevar años invirtiendo en digitalización y logística, lo que le ha permitido responder a la mayor demanda de los canales electrónicos.

-¿Esta pandemia es el evento más grave, más que el estallido social?

«Son dos temas bien distintos. El estallido social nos sorprendió, como sociedad tomamos mayor conciencia de la vulnerabilidad en que vive un montón de gente, y eso realmente nos da qué pensar. Tenemos que hacer cambios en el país. Y uno de los temas más relevantes es que las personas más vulnerables son las que más usan todos los servicios públicos. Hemos estado discutiendo entre si queremos más o menos Estado, y lo que queda claro es que ese porcentaje de la población es enorme y lo que necesita es un Estado mucho más eficiente, que dé mejor salud, mejor seguridad, mejores pensiones, y una vez que tengamos un Estado eficiente, tenemos que entrar a conversar si se necesita más Estado.

El segundo tema que quedó latente con el estallido social es la importancia de garantizar la seguridad pública. Cuando no hay seguridad pública, justamente los más afectados son las personas de menores ingresos, las que se quedaron sin metro, sin supermercados, sin una serie de servicios. Eso es clave para el futuro. Ese estallido social nos generó un estrés enorme en la organización, tuvimos que hacer grandes inversiones, grandes esfuerzos para poder asegurar nuestros activos físicos, a nuestros trabajadores, a nuestros clientes, y cuando pensábamos que pasaba, ahora llega esta otra crisis, que es enorme».

-¿Qué rol le cabe al empresariado en el origen del estallido? Hubo mucha autocrítica.

«Obvio, uno se tiene que cuestionar qué tipo de trabajo está dando, cómo podemos mejorar las condiciones de nuestra gente, cómo podemos dar más oportunidades. Esa autocrítica en ningún caso por mi lado está ausente, eso para mí es obvio».

-También hubo empresarios que cuestionaron esos mea culpa .

«Todos pudimos haber hecho mucho más. Pero insisto: la gente más vulnerable es la que más requiere del Estado y ellos son los que se vieron más perjudicados. Por eso, creo que la reforma al Estado es algo crítico, así como todas las empresas hemos hecho una serie de cuestionamientos tratando de mejorar cómo hacemos negocios, cómo nos conectamos con el entorno, con la comunidad. El fondo de la CPC demuestra que el empresariado sí está haciendo cambios. Se hizo un llamado global empresarial y todos dejamos nuestros planes personales para unirnos en pos de un proyecto país y vemos un empresariado que está ayudando a cuidar a los más vulnerables, a las personas que tienen más riesgo, a darles acceso a alimentación, cuidados y toda una red de apoyo, y por otro lado, ayudar a invertir en todo lo que tiene que ver con salud e instrumentos que se van a requerir en esta pandemia. Esta es una crisis sanitaria que puede terminar en una crisis económica sin precedentes, es una crisis global, donde nadie va a quedar ajeno».

«La remuneración del directorio va a caer más del 50% este año»

-¿Qué medidas han tomado para enfrentar esta crisis? ¿Postergaron inversión? En enero anunciaron un plan por US$ 2.900 millones para 2020-2023.

«Siempre hemos dicho que somos súper innovadores y agresivos comercialmente, pero prudentes financieramente. Tenemos una posición de caja sólida, y como no sabemos cuánto puede durar esta crisis, lo que estamos haciendo es diferir todas aquellas inversiones que no sean estratégicas. El 38% de los US$ 2.900 millones del cuatrienio estaba destinado a tecnología y logística. Todo lo que tiene que ver con esa área lo hemos mantenido. Para este año, si la inversión contemplada era de US$ 800 millones, solo US$ 300 millones eran de tecnología y logística. El resto son inversiones en remodelaciones y construcción de nuevas tiendas. Todas esas inversiones las estamos difiriendo en el tiempo, porque queremos tener flexibilidad y una mayor claridad de cómo evoluciona esta crisis».

-Uno de los proyectos emblemáticos era la apertura de las tiendas IKEA. ¿Quedan canceladas?

«No las estamos cancelando, sino que producto de la cuarentena se han paralizado temporalmente y se están postergando un par de meses. Vamos a abrir los IKEA con un cierto retraso. Pero el resto de las inversiones de tiendas físicas y centros comerciales se postergan hasta tener una mayor claridad. Nuestro foco es que estamos difiriendo todas las inversiones que no sean estratégicas y cuidando la caja».

-¿Entonces son US$ 500 millones de inversiones que en 2020 quedan stand by ?

«Hasta el momento las estamos postergando. Como esta crisis es algo inédito, que nadie ha vivido, queremos ser sumamente flexibles y cautos. No vamos a tomar decisiones de hacer o no hacer, de parar o no. Esas inversiones por el momento están diferidas, y a medida que vayamos teniendo una mayor claridad de cómo esto evoluciona, podemos retomar el ritmo. Todo lo estratégico para el desarrollo de la compañía se mantiene. También venimos trabajando fuerte el tema de ahorros y sinergias en todas las áreas de apoyo, son proyectos que no son estratégicos, pero que involucran mucho dinero».

-¿Esas sinergias cuánto significan en ahorro?, ¿cuánta caja tiene Falabella?

«Estamos con una caja relevante en estos momentos para pasar esta coyuntura. El directorio de Falabella se bajó su remuneración en 35% el 2019 y lo que estamos proponiendo para la junta de accionistas ahora es bajar nuevamente la remuneración fija en 25%. Aparte, tenemos un porcentaje de las utilidades, y como hay muchas unidades paralizadas, seguramente esto va a terminar en que la remuneración del directorio va a caer más del 50% este año.

También estamos proponiendo repartir el mínimo de dividendos legales del ejercicio 2019, el 30%. Eso significa bajar en 53% el monto a repartir de dividendos. Vamos a repartir menos del 1% del valor de la compañía».

-¿Por qué no optar por no repartir utilidades? Por unanimidad de los accionistas se podría.

«Tenemos 2.545 millones de acciones, eso en la práctica es imposible de ejecutar. Vamos a repartir el mínimo posible. Lo otro relevante es que para todos los altos ejecutivos, el 50% de su remuneración es variable, ya sea por incentivos de corto o largo plazo. Con la paralización del 18 de octubre y la pandemia eso se verá fuertemente castigado».

-¿Cuál es la situación de los trabajadores? En abril se les pagó el sueldo, pero ¿qué pasará en mayo?, ¿se acogerán a la Ley de Protección al Empleo, como lo hicieron Ripley y Paris?

«La tienda departamental es el único formato que tenemos cerrado. En Falabella tomamos la decisión de que en abril no nos íbamos a acoger al seguro de cesantía. Lo que hicimos fue garantizar a los trabajadores su sueldo fijo, con un mínimo del 70% de la remuneración. Esta es una crisis que ninguno tiene claro cuánto va a durar y es importante, dada la gravedad de la situación que estamos viviendo, ir evaluando momento a momento».

-¿Eso implica que en mayo podrían acogerse a la Ley de Protección al Empleo?

«Este tema es una pandemia que no tiene otra solución que no sea una vacuna. Dado que puede durar 12 o 18 meses, no creemos que sea posible mantener a toda la población encerrada por ese período. Aquí hay un nuevo normal, vamos a tener que aprender a vivir con esta pandemia. Las empresas van a tener que hacer una serie de normas y protocolos para que podamos operar de la manera más segura posible, cuidando la vida y en especial a los más vulnerables y los adultos mayores, que debe ser el principal desafío. No va a haber política monetaria ni fiscal que pueda sostener la economía si no aprendemos a trabajar en un nuevo normal. Nuestra visión es que lo que se está haciendo, de ir poniendo cuarentenas móviles, restringiendo zonas complicadas y liberando otras, va a hacer posible que en el corto plazo podamos operar en la medida que tengamos un protocolo. Mi expectativa es que lo antes posible podamos volver a operar».

-¿Cuándo están previendo abrir tiendas y centros comerciales?

«Los ministerios de Salud y Economía ya aprobaron un estricto protocolo para poder operar en el comercio. De hecho, hoy hay mucha actividad productiva y financiera. Hay comercio, feria, municipalidades y servicios públicos operando, y con todo hemos podido contener la pandemia. Con los estrictos protocolos de seguridad que acaban de ser aprobados por los ministerios, con mayor razón vamos a poder hacer eso. El cuándo, depende de la geografía. En aquella zona donde la pandemia esté controlada, se puede abrir en forma gradual. Hay que ir de a poco, aprendiendo, viendo cómo funciona. Si aplicas ese protocolo, puedes evitar que haya aglomeraciones, porque estás revisando los aforos, poniendo una serie de restricciones de distanciamiento social. Los mismos protocolos que hay en los supermercados y Homecenter los podemos implementar en otros lugares del comercio».

-¿Cuándo empieza ese cronograma para ustedes?, ¿primero serán las tiendas a la calle, después los malls ?

«Uno puede abrir cuando esté en una zona donde la pandemia ya esté controlada y donde podamos garantizar tener esos protocolos funcionando. Mi opinión es que ya estamos preparados para comenzar a abrir en aquellas zonas donde la pandemia ya está controlada, porque ya tenemos protocolos que están funcionando. Esto tiene que ir siendo gradual».

-Pero la Asociación de Marcas de Retail está en contra de abrir los malls .

«Tenemos más de 40 centros comerciales en todo Chile y hoy en esos malls hay supermercados funcionando y centros de salud funcionando, por lo tanto, aquí no hay una visión unívoca. Este tema puede durar mucho tiempo, por lo tanto, la responsabilidad de todos los empresarios es tener protocolos y asegurar que podemos funcionar cumpliendo esos protocolos para aprender a convivir en una nueva normalidad».

-¿El inicio de esa apertura gradual lo están previendo para mayo, antes del Día de la Madre, que es una fecha clave para el comercio?

«No tengo una fecha hoy, lo que sí puedo decir es que nosotros ya estamos preparados para poder operar. Como hay distintos estamentos, hay que conversar para explicar cómo lo queremos hacer y dar la tranquilidad tanto a nuestros trabajadores como a nuestros clientes».

-Los alcaldes fueron clave en el cierre de los centros comerciales y algunos están en contra de la reapertura.

«Esta es una pandemia única, que a ninguno le ha tocado vivir, es algo nuevo en el que todos estamos aprendiendo. Yo creo que el que tiene la información completa y centralizada es el Gobierno, y el Gobierno debiera ser el único ente que esté tomando decisiones de cuándo y cómo hacer estas aperturas y estos cierres. Todos queremos lo mismo, cuidar la vida de las personas».

-Pero los alcaldes continúan oponiéndose. ¿Cómo van a lidiar con ellos?

«En un comienzo había mucha desinformación, a medida que se va explicando que es una crisis que va a durar 12 meses, 18 meses, las autoridades, los alcaldes, los empresarios y la población estamos aprendiendo todos los días, y los comportamientos que vamos a tener hacia delante van a ser distintos que los que hemos tenido hacia atrás, porque tenemos nueva información. Las cifras que se están dando todos los días muestran que estamos aplanando la curva».

-Pero no hemos llegado al peak de contagios. ¿Es recomendable que el comercio abra si no se ha producido?

«Estoy de acuerdo en abrir en zonas donde la pandemia esté controlada. Eso del peak no es el criterio. Estamos viendo que la tasa de contagio está cayendo sustantivamente y hay muchas zonas del país donde la pandemia está bastante controlada. Operar en zonas donde está controlada y con estrictos protocolos de seguridad es la manera de no destruir toda la economía. Aquí hay que aprender de forma inteligente a convivir con esto».

-¿La eventual apertura gradual la ve coordinada con los otros centros comerciales o cada uno va a tomar sus decisiones en forma independiente?

«No, no lo veo como algo de la industria».

-Horst Paulmann dijo que estaba en contra de la reapertura, que en los malls no se podía controlar lo que pase con los locales…

«Yo opino distinto».

-Si no pueden concretar aperturas, ¿evaluarán acogerse a la Ley de Protección al Empleo?

«Vamos a ir evaluando permanentemente nuestras opciones. En abril no nos acogimos y estamos tomando todas las medidas que estén en nuestro alcance para que no lleguemos a esa situación. Estamos reduciendo nuestras inversiones, cuidando la caja, reduciendo la dieta de los directores, bajando los dividendos de los accionistas, bajando los bonos de los ejecutivos, sinergias y centralizaciones de gastos, estamos tomando todas las medidas para adaptarnos. Vamos a evaluar día a día cómo nos movemos hacia adelante. La palabra de esta crisis es flexibilidad».

-Se instaló el debate si las grandes empresas debieran acogerse a esta normativa que permite la suspensión de los contratos.

«No estoy de acuerdo en que a las empresas grandes en esta crisis no hay que ayudarlas. Esta es una crisis global, externa, no es responsabilidad de una empresa, sea pequeña, mediana o grande. Esta pandemia hace que distintas empresas no puedan operar y si no puedes operar, no puedes tener la liquidez necesaria para sobrevivir. Estamos todos afectados, donde por decisiones del Gobierno estamos dejando de operar cuando sea necesario, porque estamos todos alineados. Además, las empresas grandes son muy relevantes para el resto de la economía. Esta crisis llega en un momento muy delicado para el comercio, que genera el 20% del empleo en Chile».

Fuente: El Mercurio (26/04/2020)
Benchmarking. Información de la competencia.

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