ARTÍCULO: «Deloitte: la banca chilena tiene los menores índices de capitalización de América Latina»

De todos modos, la entidad dice que los indicadores mejorarán con la reforma, pero alerta que los ponderadores serán clave.

Tomarse su tiempo en ponerse al día con los estándares de Basilea III ha dejado a la banca chilena rezagada en algunos sentidos. Y es que entre las mayores economías del vecindario, los bancos chilenos tienen los menores niveles de capitalización.

Según un estudio realizado por la consultora Deloitte, entre los seis mayores mercados de América Latina –Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú– la banca nacional es la menos capitalizada, tanto a nivel de capital sobre activos totales como sobre activos ponderados por riesgo (APR).

Los bancos más capitalizados se encuentran en Perú y México, con 15% de capitalización sobre activos totales y 11% sobre APR, mientras que en Brasil, la mayor economía de la región, el capital sobre activos totales llega a 15% y el capital sobre APR alcanza el 9%.

En contraste, el promedio de los mayores bancos en Chile, muestran cifras de Deloitte –publicadas en la primera edición de su revista Perspectivas–, es de 10% en capital sobre activos totales y 8% sobre APR.

¿A qué se debe esto? Para César Vega, socio líder de Riesgo Financiero de la consultora, la clave está en el factor regulatorio: «El menor nivel relativo de capital se debe principalmente a que las exigencias regulatorias en Chile son más bajas», explica, agregando que los demás países de la muestra «han avanzado desde hace algún tiempo en la adopción de Basilea III».

En Chile, en cambio, se vienen años de adaptación a partir de la promulgación de la reforma a la Ley General de Bancos, aprobada por el Congreso en octubre pasado. Desde la entrada en vigencia de la nueva normativa, entre otros cambios, la banca nacional tendrá seis años para cumplir los nuevos requisitos patrimoniales.

Eso sí, si bien en Deloitte destacan que la reformada LGB generará un aumento en los niveles de capital, destacan la importancia de los ponderadores que definirá la Superintendencia de Bancos, que será absorbida por la CMF.

«Es probablemente el aspecto más delicado», comenta Vega. Agrega que los reguladores «deberán conjugar la adopción de los estándares de Basilea con la necesaria adaptación a la realidad local, particularmente en lo referido a la calibración de los modelos estandarizados de riesgo».

Efecto accionario

Eso sí, pese a que los bancos deberán pasar los próximos años subiendo sus niveles de capital, desde el mercado no esperan que eso tenga un impacto en las acciones del sector. La información ya está internalizada en los precios, según los operadores. A eso se suma que el plazo que tienen para capitalizarse es extenso y que no se ve a ningún banco abierto en bolsa con complicaciones mayores.

 

Fuente: Diario Financiero 11/12/2018

Benchmarking. Información de la competencia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.