ARTICULOS: El argentino opta por el crédito antes que usar la tarjeta

El consumidor argentino está un poco más sofisticado: y no sólo a la hora de adquirir productos, sino también de endeudarse. Por ejemplo, en los últimos meses se ha observado una tendencia que, según los expertos, está relacionada con el costo final del dinero. Así, por caso, Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, observa que las familias optaron más por el préstamo personal que por el uso de la tarjeta de crédito. ¿El motivo? “Sucede que el usuario de un plástico mira que el costo financiero total que le cobran roza el 60%, mientras que endeudarse con un crédito para pagar deudas o atender sus necesidades le implica una tasa del 38%”, explica el consultor en una charla telefónica con LA GACETA.

Los últimos números difundidos por el Banco Central le dan la razón a este comportamiento. Respecto del financiamiento destinado mayormente al consumo de las familias, la entidad que preside Federico Sturzenegger indicó que los préstamos personales registraron, durante septiembre, un aumento de 4,4% ($ 12.900 millones), lo que permitió que su variación interanual se ubicara en el orden del 57,1%.

De esta manera, en términos reales y ajustados por estacionalidad, continuaron creciendo a un ritmo similar al de meses previos (2,1%), puntualiza el reporte de la autoridad monetaria nacional.

Por otra parte, las financiaciones con tarjetas de crédito mostraron, el mes pasado, un aumento nominal de 4,1% ($ 9.700 millones), acumulando un incremento en los últimos 12 meses de 24,1%. “Esta evolución implicó que crecieran en términos reales y ajustados por estacionalidad por segundo mes consecutivo”, completa.

Sin embargo, las tarjetas de crédito sigue teniendo un canal abierto y que, hasta ahora, no ha encontrado techo: el comercio electrónico. De acuerdo con los últimos datos de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el e-commerce mejoró durante septiembre un 2,9%, muy por encima de los canales tradicionales, cuyas ventas cayeron un 0,1%. Los comercios continuaron con sus políticas de descuentos, activando promociones por redes sociales, dando facilidades de crédito, explicó CAME. Y si bien eso ayudó a mejorar el consumo, los resultados de ventas siguen siendo muy dispares. En algunas zonas se va observando un repunte más fuerte de la mano del financiamiento, del incremento suave del salario real y las mejores expectativas, remarcó la entidad que preside Fabián Tarrío. “Creo que el nivel de consumo minorista no va a terminar 2017 con signo positivo, pese a que, en este último tramo del año, estacionalmente las ventas repuntan”, manifestó Di Pace. El analista prefiere hablar de una desaceleración del ritmo de caída de las ventas comerciales.

En tanto, el impacto de la mejora del poder adquisitivo varía de acuerdo con el segmento social en que se encuentra la población. En este aspecto, el director de Focus Market explicó que la clase media y media alta está apuntalando el consumo interno en bienes durables que, hasta hace poco había desatado una fiebre de compras en zonas vecinas, como Chile. No ocurre el mismo efecto en los sectores con menor poder adquisitivo en los que, según Di Pace, aún se siente el peso del ajuste de las boletas de los servicios en los bolsillos de esa familia. “Allí sí costará más recuperar el consumo, pese a que algunos alimentos básicos han registrado un freno de precios”, indicó.

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Fuente: www.america-retail.com 11/10/2017